Imaginate la escena: Estás en tu oficina, muy concentrado haciendo un análisis super importante y de repente alguien te interrumpe, ¡qué importa para qué! una queja, va a acusar a alguien contigo, te va a reportar una situación, te va a contar un chisme, te va a pedir un permiso… ¿qué tanto tiempo te puedes llevar atendiendolo? ¿10 minutos?, ¿20? ¿media hora?, ¿1 hora? Ahora, quiero que multipliques ese lapso de interrupción por el número promedio de interrupciones por día que tienes… y el resultado que obtengas será el número de minutos (u horas) que desperdicias diariamente por atender a tus colaboradores que te van a plantear algo… «¡Pero Adriana! ¡es que es la política de puertas abiertas! ¡los tengo que atender!», pues déjame decirte que precisamente, ¡ese es EL problema!

puertas abiertas

La política de las puertas abierta dice que el gerente, o el jefe está disponible en cualquier momento que el colaborador así lo requiera, sin tener la necesidad de hacer algún tipo de antesala, o ¡peor aun! Sin tener que pasar por el filtro de la secretaria. Para los colaboradores, esto está genial, porque tienen derecho de picaporte (ah! Que no… que no hay puerta, verdad?) en cualquier momento que así lo consideren, sin tener la capacidad de discernir si su asunto es realmente para tratarlo con el jefe, o tendría que tener otro tipo de manejo.

El implementar esta política te da una imagen de ser un jefe accesible, confiable, cercano… y eso puede ser muy útil para tus relaciones públicas… ¡pero no es nada útil para tu productividad! De hecho, esta política de puertas abiertas es uno de los más grandes enemigos del jefe, ¿por qué? ¡Muy simple! Porque constantemente estás en interrupciones, constantemente tienes que desconectarte mentalmente de lo que estás haciendo para atender al colaborador que te va a contar que la secretaria lo vio feo… y ahí ya perdiste 20 minutos, o media hora (a veces más), y resulta que cuando intentas (¡y por fin! logras) reconectarte con el asunto que estabas gestionando, ¡zas! Llega otro colaborador y oooootra vez te desconectas.

Esta política puede ser muy bonita, pero insisto, no es nada funcional. Recuerda que tú como líder tienes la responsabilidad de gestionar de manera mucho más inteligente tu tiempo, porque de ti y de esa gestión depende tu productividad y también la de todo tu equipo de colaboradores; si te la pasas interrupción tras interrupción, no te quiero contar cómo va a bajar tu productividad, así que uno de los consejos más sabios que puedes aplicar para manejar de mejor manera tu tiempo es: ¡¡¡CERO POLÍTICA DE PUERTAS ABIERTAS!!!

¡Ojo! ¡No te estoy diciendo con esto que seas absolutamente inaccesible!, ¿eheee?, no va por ahí la cosa, no quiero que creas que eres San Jefe de Jefes. La interacción con tu gente es fundamental, es vital para hacer mejoras, para implementar nuevas cosas, para saber qué está pasando a niveles de tu empresa a los que tú no tendrías acceso (y no por fresa, simplemente porque tu actividad no te lo permite), pero también es muy importante que esta interacción sea controlada, manejada. No es lo mismo que te vayan a ver a cada rato, siendo que estás intentando redactar el informe mensual que le vas a presentar a la junta de socios y accionistas, a que tengas un día y periodos de horas específicos para atender a tus colaboradores que así lo requieran, y durante el tiempo restante puedas programar todas las demás labores propias de un lider.

Cierto, un líder siempre está ahí para escuchar a su gente, eso no te lo discuto, pero no solamente está para eso. También tiene que tomar decisiones trascendentales, tiene que estudiar diferentes alternativas de solución a un mismo problema, tiene en sus hombros una gran responsabilidad, y para eso necesita claridad mental! Necesitas periodos de creación, y una política de puertas abiertas no te va a dar nada de eso, ¡al contrario!

Otra cosa que también te podría sugerir es que en vez de que estés en tu oficina esperando a que lleguen los colaboradores a compartir contigo sus sentires y sus pesares, ¿qué te parece si tú anotas un día en tu agenda, un lapso para ir a visitarlos a sus espacios de trabajo?, el que vayas a verlos a la línea de fuego (bueno, a la línea de operación), ¡los motiva mucho! (¡andale! como le hace Carlos Casuga!) Incluso si tu decides implementar esto en tu estilo de liderazgo, y a la vez MANTENER la política de puertas abiertas, te prometo que las visitas a tu oficina van a disminuir drásticamente, ¡porque ya estás yendo tú!

Si te urge aprender a delegar de manera efectiva, a generar responsabilidad en tus colaboradores, a equilibrar tu tiempo personal y laboral, si alguna vez te han dicho que eres workaholic o simplemente, si sientes que necesitas aprender cómo manejar tu tiempo de una manera que realmente impacte al interior de tu organización (y en especial, a tu vida), da CLICK AQUI y verás de qué manera te puedo ayudar!