Originalmente publicada el 21 de mayo, 2012 en el blog coachingparatriunfar.wordpress.com

sociedad de los poetas muertos

Sucede que por un error de esos del destino cayó en mis garras una película considerada de culto, filmada en 1989, llamada “La Sociedad de Los Poetas Muertos”, estelarizada por Robin Williams y la cual ganó un Oscar a Mejor Guión Original, y que ¡¡¡YO NO HABÍA VISTO!!! Si tu, querido lector, querida lectora, aún no la has visto, te recomiendo que dejes de leer estas líneas, la rentes y la veas, porque si sigues leyendo, te voy a contar que el asesino era el mayordomo y te va a pasar lo que a mí cuando mi papá me hizo el favor de decirme “¡aaaay! El amigo era imaginario…” (claro que puedes continuar con la lectura, pero conste que te lo advertí).

Sin más preámbulos, vayamos al grano: La parte que más me impactó, cuando me quedo sin palabras, y con un nudo que al momento de escribir estas líneas, no ha terminado de desvanecerse de mi garganta, es cuando Neil Perry, el más extrovertido y chispeante de los alumnos, con un gusto enorme por la vida y la actuación, líder de la recientemente retomada Dead Poet Society, decide quitarse la vida ante la marcada inflexibilidad de su padre quien ha decidido que su hijo será médico, valiéndole soberano grillo lo que el chavo quería o pensara. Y esto es lo que me hace escribir estas líneas el día de hoy.

De acuerdo con estadísticas del INEGI, el suicidio es la tercera causa de muerte en adolescentes en nuestro país, y esto se debe en gran parte a la depresión y abuso de drogas. Mucha gente puede decir “¡ay! Pues si se droga es su bronca, él así lo decidió”, pero lo que la gran mayoría de ellos ignoran es que la palabra “adicción” proviene de dos vocablos: a, prefijo que significa sin y dicción, habla…a-dicción = sin-habla. Incapacidad para hablar. Incapacidad de expresar nuestro sentir, nuestras preocupaciones. Nuestros miedos. Si en este momento te pregunto qué es lo que más amas en este mundo, seguramente me vas a contestar que a tu familia… ahora te voy a preguntar: ¿realmente los escuchas cuando te hablan? Sobre todo a los niños, a los adolescentes… puedes pensar: “¡ash! Es que me habla de Pucca, ¿¿¿a mi qué me interesa Pucca???”, ¡¡¡te tengo noticias!!! Si para tu hijo es importante… PARA TI DEBE SER IMPORTANTE… Por lo regular, cuando queremos hablar con los padres (o los hijos quieren hablar con nosotros), tenemos que encontrar el momento propicio, no le vayamos a interrumpir su programa de televisión, porque en esos momentos contamos (o damos) como el 15% de nuestra atención, ¡¡¡Y ESO QUE SON LO MAS IMPORTANTE PARA NOSOTROS!!! ¡Imagina que no lo fueran! Y los chavos entonces buscan afuera de sus casas lo que adentro no encuentran: amor, atención. Sentirse valiosos. Sentirse importantes. Sentirse amados. Y luego los papás se preguntan “¿¿¿qué hice yo para merecer un hijo drogadicto???”. ¡¡¡Aguas!!! Haz un alto y reflexiona: ¿cómo es tu comunicación?, ¿qué nivel de comunicación estás teniendo con la gente a tu alrededor?, ¿qué tienes que hacer para que la comunicación mejore? Recuerda algo: Dios nos dio dos orejas y una boca para escuchar lo doble de lo que hablamos. Escucha. ¡Pero escucha realmente!, no estés pensando “¿le apagué a los frijoles?” mientras tu hijo te está platicando que tuvo broncas con la profesora de matemáticas o que la chava que le gusta no lo pela. Si en esos momentos, no estás disponible para tu hijo, que es lo más importante, ¿cuándo sí lo vas a estar?, ¿cuándo te darás cuenta de lo mucho que tu hijo te necesita?, ¿o vas a reaccionar cuando lo veas tirado atrás del escritorio, con la pistola a lado, como en la escena de la película?

El coaching te enseña a tener una comunicación más efectiva, una escucha más consciente, te enseña a apagar tu voz interior y conectarte al 100% con quien está frente a ti. Si quieres ser mejor padre, mejor líder y aprender a escuchar, a involucrarte con los que amas, y quizá hasta salvar una vida, da CLIC AQUI y ¡trabajemos juntos!