decir-noEn esta semana una amiga me platicaba que su ex le mandó un mensaje pidiéndole verla en ese momento. Ella muere por volver con el hombre aquel, pero ya era noche y ella estaba casi para dormirse, así que decidió decirle “no puedo, es noche y estoy cansada, mejor nos vemos mañana” y se durmió. Y me cuenta “Adriana, me sentí tan bien porque cuando fuimos novios yo no me atrevía a decirle ‘no’, porque pensaba ‘¿y si me deja?, ¿y si se enoja?, ¿y si ya no me quiere?’, y el ver que le dije ‘no’ y al día siguiente nos vimos tan campantes… me dio muchísima seguridad!”

¿Qué es lo que a ella le impedía decirle “no” al novio, a su madre, a su jefe, a su hermana, a algún compañero de trabajo?  Mucho es cuestión de imagen ante los otros, porque no se si te ha pasado, si llega alguien a pedirte algún tipo de ayuda, y tu le dices “no”, hasta tus otros amigos te dicen “¡ay, que mala onda eres!”. La presión a decir “si”, sin querer hacerlo, es mucha, pero generalmente proviene del exterior. Conozco el caso de una chica que estudió arquitectura porque su madre quería que fuera arquitecta, pero a ella nunca le gustó su carrera. Estudió, terminó, se graduó, se tituló, y cuando tuvo el título en la mano, se lo dio a su mamá y se metió a estudiar Programación de Computadoras. Jamás ejerció la arquitectura. ¿Qué le hizo a ella seguir las indicaciones de su madre y perder 4 años (o mas, quien sabe) de su vida estudiando algo que a ella no le gustaba y que sabía que no iba a ejercer?

Si decimos que “no” a alguien, se nos puede tachar de egoístas, la gente a quien le decimos “no” se puede enojar con nosotros, se puede molestar, incluso podemos perder amigos… y muchas veces pasamos hasta por encima de nosotros mismos para quedar bien con el otro.  Pero, ¿hasta qué punto es bueno pasar por encima de uno mismo por complacer al otro?

El tiempo es el recurso más democrático que hay, el presidente de la república tiene exactamente las mismas 24 horas que tiene el indigente… solo que cada quien decide de manera muy diferente cómo usar sus 24 horas, y de qué manera hacerlas rendir. Y si te la pasas toda la vida haciéndole caso y apoyando al de enfrente, sin considerar lo que tú quieres, o necesitas, deja te digo que no estás tomando la mejor decisión con respecto a tu tiempo. ¿Nunca te ha pasado? que estas en friega chambeando, y llega un compañero y te pide ayuda porque está bien atrasado y tiene que entregar su chamba ese día (casualmente tu también) y te dice “andale, no seas mala onda, ayudame, me van a correr si no termino a tiempo” y ahí vas de buena onda, a  echarle la mano, y todo pasa: el cuate entregó a tiempo, su chamba salió bien, no lo corrieron, pero ¿a que no adivinas quién se quedó a terminar su trabajo?, ¿a que no adivinas a quien le metieron un reporte por no haber terminado a tiempo?, y lo peor del caso ¡¡¡el compañero no se quedó a ayudar!!! La prima de una amiga le tenía pavor a su mamá, y no se atrevía a decirle “no” a NADA de lo que ella le pedía… hasta que un día se armó de valor y le dijo que no a algo, ¿a qué? NO IMPORTA!!! Lo importante es que se atrevió a decirle NO… ¿y sabes que pasó? NADA, absolutamente nada. La mamá se sacó de onda un poco al principio… pero nada mas. Y al ver que no pasaba nada, ella tuvo más seguridad y le volvió a decir NO, y después fue capaz de llevar su NO a otros ámbitos de su vida… y lo más padre es que no ha perdido amistades, ni su mamá la desterró de la casa, ni su jefe la corrió, ni su pareja la dejó por otra… simplemente ella obtuvo un poco de seguridad en sí misma y ahora se da a respetar, porque aplica aquello que dice “ante todo estoy yo”. Ojo, el secreto es aprender a decirlo con gracia, lindo, sin hacer sentir agredido al otro…

Si tú tienes temor a decir ese simple monosílabo, detente un momento y piensa: ¿qué te impide decir NO?, ¿estás completamente seguro que eso que te lo impide, va a pasar?, ¿cómo puedes decir “NO” de manera amable?, de eso que te están pidiendo, ¿qué sí quieres hacer?, lo que no quieres hacer, ¿puedes negociarlo? Yo no te estoy diciendo aquí que te conviertas en un rebelde sin causa, porque dice Mafalda “es desperdiciar energías en causas muy pavotas” (a la fecha no se que signifique “pavotas” pero algún día lo investigaré), simplemente que tomes en tus manos tu derecho a ejercer plenamente tu libertad a decir “SI” o “NO”… ah! Pero si dices “SI”, también que sea con todo, ok? No vayas a decir SI y al ratito estés refunfuñando que te obligaron, que tú no querías… porque incluso si te ponen una pistola en la cabeza, tienes el poder de elegir conservar tu vida o que te disparen… muy extremo el ejemplo pero es la neta… Que tus SI o tus NO sean completos, con una gran convicción de eso que TU quieres, independientemente de lo que quieren los otros… Si eventualmente lo que quieres tu coincide con lo que quiere el otro, ¡¡¡QUE PADRE!!! Pero si no… ¡de verdad que no va a pasar nada!, lo único que va a pasar es que vas a sentirte LIBRE.

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