El jueves pasado murió la reina Isabel de Inglaterra. Solo le faltaron dos años para romper el récord de más años en el reinado, que sigue ostentando Luis XIV de Francia (y como dijo don Teofilito, y seguirá…). Duró 70 años en el trono. Se hacían memes de su longevidad real. Vio llegar e irse a los Beatles, vio llegar al hombre a la luna, vio caer el muro de Berlín, conoció a no sé cuántos papas. Pero, ¿sabes? a la reina no le quedó otra que ser reina. Desde que su tío abdicó al trono y su padre tomó posesión, ella estaba destinada a ser reina. No le quedaba otra (bueno, ciertamente también abdicar, como el tío).

Y esto me lleva a la eterna pregunta que me hacen S I E M P R E, en todas las entrevistas, en todas las rondas de preguntas y respuestas después de alguna conferencia, SIEMPRE me preguntan “Adriana, un líder, ¿nace o se hace?” Y respondo que, pueden ser como Isabel, o como los hijos de Carlos Slim, que hayan “nacido” para ser líderes. Que, desde su nacimiento, o su muy tierna infancia, se les haya marcado un camino, están destinados a heredar los imperios de sus padres. O bien, aquellos que se hicieron líderes, como Gandhi, por ejemplo, que sus experiencias en Sudáfrica (principalmente) le hayan llevado a convertirse en un activista muy destacado.

Pero en cualquiera de los dos casos, que nazcan o que se hagan a sí mismos, los que son líderes, lo son porque DECIDEN serlo. Como ya lo vimos, Isabel pudo haber DECIDIDO abdicar al trono, como lo hizo su tío (o como lo hizo su nieto Harry, al renunciar a todos sus derechos reales), o Gandhi pudo haber DECIDIDO no meterse en líos y continuar siendo un humilde abogado en Sudáfrica.

Y ¿qué tiene que ver todo esto con el título del artículo de hoy? ¡Muchísimo! Porque recientemente estuve platicando con un gran empresario y que me compartía que tiene muchos amigos empresarios (muy prominentes, by the way) y me contaba: “Adriana, la gran mayoría no querían ser líderes, la gran mayoría TUVO que serlo”.

Ya sea porque empezaste un negocio y te fue super bien y creciste cañón, o porque tu tataratataratatara tía empezó un changarro y de generación en generación fue creciendo y tú eres el decimoquinto heredero y te toca preservarlo (te sacaste el tigre blanco de la rifa) siempre, siempre puedes decidir ser o no ser un líder. Y qué padre que hayas DECIDIDO serlo cuando no te quedó de otra.

¿Qué diferencia a los líderes que DECIDEN serlo? Que se preparan para asumir el rol. ¿Sabes? El príncipe George, hijo de William y nieto de Carlos III quien sustituye a Isabel II en su reinado, está preparándose para ser rey en algún momento de su vida (aunque siempre siempre pueden elegir abdicar). Los hijos de Carlos Slim se preparan para ser los sucesores de la fortuna más grande de Latinoamérica y la número 13 a nivel mundial (de acuerdo con la revista Forbes publicada el 5 de abril del año 2022), pero siempre pueden decidir abrir un changarro de whatever por sus propios medios. Porque Gandhi se preparó para ser el líder de la más grande revolución pacífica de la historia de la humanidad (igual y sin saberlo, pero al final, la educación de su madre le dio las herramientas para poder hacerlo).

¿Recuerdas la película de Ratatuille? Gusteau decía que “cualquiera puede cocinar” y luego Alton Ego lo reencuadró diciendo que no es que cualquier persona pudiera ser un gran cocinero, sino más bien que un gran cocinero podría provenir de cualquier parte. Y es exactamente lo mismo con los líderes. No es tanto que cualquiera puede ser líder, sino que un gran líder puede provenir de cualquier extracto social (y si no me crees, revisa la biografía de Barack Obama, para poner un solo botón de muestra… pero Obama DECIDIÓ ser el presidente de EUA y se preparó para serlo).

La moraleja del cuento de hoy es que, si no te queda otra más que ser líder, y aunque no quieras, decides entrarle con todo a los cocolazos, prepárate para ser un líder de excelencia. ¿No te queda de otra?, pues ¡va! ¡Con todo, si no pa´qué! Porque de ti y de tu liderazgo depende la fuente de ingresos de todos y cada uno de los colaboradores que pertenecen a tu(s) empresa(s), ellos te dan su tiempo, su energía, sus conocimientos, justo es, que además de darles una remuneración acorde a su esfuerzo, les des calidad de vida. Es una relación ganar-ganar. Y la calidad de vida laboral, inicia desde la cabeza. Desde el estilo de liderazgo. Prepárate para ser, además de un buen empresario, un buen líder.

Si sientes que eres buenísimo dirigiendo tu empresa, pero te falla un poco (o quizá un mucho) dirigir a tu equipo de trabajo, ¡pide ayuda! Prepárate para ser un líder en toda la extensión de la palabra. ¡Y el coaching te puede ayudar! A través de un programa 1 a 1 conmigo tú puedes lograr una mejor comunicación, mayor disciplina, un mejor clima de trabajo, el compromiso y la lealtad de tus colaboradores, un mejor manejo de tu tiempo, reducción de estrés, y un gran equilibrio en tu vida personal y laboral. ¿Quieres saber cómo lo puedes lograr con mi acompañamiento? ¡DA CLICK  AQUÍ para agendar una sesión totalmente gratuita conmigo!

Adriana Alanis es coach, formadora y entrenadora de empresarios a quienes guía a través de mentorías y capacitación en habilidades de autoliderazgo, gestión de equipos y manejo del tiempo. Autora del libro DE JEFE A LIDER COACH, best seller digital en Amazon, y creadora de la Agenda del Líder Disruptivo. Profesora universitaria con más de 20 años de servicio y vicepresidenta COPARMEX Hidalgo, Premio Nacional a la Mujer 2020 y Galardón Forjadores de México 2021.