Tengo más de 10 años de experiencia trabajando con empresarios de diferentes giros, tamaños, antigüedad… y muchísimos de ellos tienen un tema en común, y esto es que la gente no hace lo que se le pide que haga. O sea, cuando delegan, terminan ellos por retomar el asunto y todo sucedió: se perdió tiempo, se atiende ya a botepronto, el empresario se enoja, se estresa, se pone grave, y la gente simplemente le regresó al jefe lo que le habían delegado.

Pero, ¿por qué sucede esto? ¿Será que las personas hoy en día no quieren trabajar? ¿Será que es una cruz que los empresarios deben resignarse a cargar? ¡¡¡Nooooo!!! Es simplemente porque el empresario está cometiendo un pequeño e insignificante error: No está supervisando.

Cuando yo les enseño a mis coachees a delegar, una de las estrategias más importantes que les enfatizo que sí o sí deben de llevar a cabo es la parte de la supervisión. Muchos empresarios coinciden en que “Adriana, cuando yo delego, asumo que las cosas serán hechas y entonces me olvido”. Y ahí radica el problema, justamente. Porque una cosa es que tú no hagas la actividad, y otra muy diferente es que tú no te asegures que la actividad ha sido hecha.

Dicen que “orden dada, no supervisada, se la lleva la…”, y justamente esto es lo que les sucede a los empresarios, jefes, gerentes que delegan una actividad pero que no se aseguran la calidad de la misma, ¡ni siquiera se aseguran de que la actividad fue comprendida! En otros posts te he compartido los 5 pasos para delegar con estrategia, y cada vez que hablo o escribo sobre el tema, hago especial énfasis en la parte del proceso que le toca al jefe, que es la parte de la supervisión.

¿Cómo puedes eliminar este error? Debes de establecer los momentos en los que vas a dar seguimiento, ¡y cumplirlos! Y mira, además de asegurar que la actividad que delegaste, efectivamente se está llevando a cabo, estás generando un nivel de confianza y de compromiso en tus colaboradores que también, a la larga, influye positivamente en tu liderazgo. Recuerda que, si le dices a tu colaborador que vas a revisar su avance mañana a las 12 del día, el primero que debe agendar esta actividad eres tú, y el primero que debe llegar a la cita el día y la hora acordada, eres tú. Es muy importante darle a entender al colaborador que respetas su trabajo revisándolo en tiempo y forma. Eso, aunque no lo creas, lo motiva mucho, lo motiva a entregarte cosas bien hechas, porque sabe que siempre vas a tener una retroalimentación que darle, ayudándolo a mejorar. Y esto solo lo puedes lograr, cumpliendo tus momentos de supervisión.

Recuerda, el hecho de estar delegando una actividad no significa que deje de ser tu responsabilidad. Tu responsabilidad no es hacer las cosas. Pero tu responsabilidad, sí o sí, es asegurarte que las cosas sean hechas, en tiempo y forma. ¿Cómo te vas a asegurar de esto? Supervisando. Te lleva mucho menos tiempo supervisar que hacer la actividad por ti mismo.

Si no te gustan los resultados que estás obteniendo al momento de delegar, revisa qué parte de los 5 pasos de la delegación estás dejando de hacer. Te puedo apostar a que es, justamente, el paso de la supervisión. Cuando supervises, te sorprenderás de la cantidad de tiempo y recursos que disminuyes por retrabajos. Si te hacen falta herramientas para delegar con efectividad y estrategia, ¡busca ayuda! Solicita tu sesión estratégica totalmente gratis dando CLIC AQUI y ¡veamos cómo te puedo ayudar!

Adriana Alanis es coach, formadora y entrenadora de empresarios a quienes guía a través de mentorías y capacitación en habilidades de autoliderazgo, gestión de equipos y manejo del tiempo. Autora del libro DE JEFE A LIDER COACH, best seller digital en Amazon, y creadora de la Agenda del Líder Disruptivo. Profesora universitaria con más de 20 años de servicio y vicepresidenta COPARMEX Hidalgo, Premio Nacional a la Mujer 2020 y Galardón Forjadores de México 2021.