CÓMO DECIR “NO” SIN MORIR EN EL INTENTO

Uno de los temas que abordo con mucha regularidad es la importancia de gestionar tu tiempo con cuidado porque es tu recurso más valioso. La inmensa mayoría de las personas viven siempre corriendo y sin tempo suficiente porque están atrapadas en una dinámica que consiste en atender a los demás, en priorizar al otro, en resolver primero los asuntos de terceras personas antes que los propios. Y esto hace que el tiempo que tienen para sí mismos se ve disminuido. Y vamos por la vida siendo incapaces de decir NO a alguien por veintisiete mil temores…

¿Qué es lo que te impide decirle “no” a la pareja, a la madre, al jefe, a la hermana, a algún compañero de trabajo?  Mucho es cuestión de imagen ante los otros, porque no se si te ha pasado, si llega alguien a pedirte algún tipo de ayuda, y le dices “no”, hasta tus otros amigos te dicen “¡ay, que mala onda eres!”. La presión a decir “si”, sin querer hacerlo, es mucha, pero generalmente proviene del exterior. Conozco el caso de una chica que estudió arquitectura porque su madre quería que fuera arquitecta, pero a ella nunca le gustó su carrera. Estudió, terminó, se graduó, se tituló, y cuando tuvo el título en la mano, se lo dio a su mamá y se metió a estudiar Programación de Computadoras. Jamás ejerció la arquitectura. ¿Qué le hizo a ella seguir las indicaciones de su madre y perder 4 años (o más, quien sabe) de su vida estudiando algo que a ella no le gustaba y que sabía que no iba a ejercer?

Si decimos que “no” a alguien, se nos puede tachar de egoístas, la gente a quien le decimos “no” se puede enojar con nosotros, se puede molestar, incluso podemos perder amigos… y muchas veces pasamos hasta por encima de nosotros mismos para quedar bien con el otro.  Pero, ¿hasta qué punto es bueno pasar por encima de uno mismo por complacer al otro?

El tiempo es el recurso más democrático que hay, el hombre más rico del mundo tiene exactamente las mismas 24 horas que tiene el hombre más pobre del mundo… solo que cada quien decide de manera muy diferente cómo usar sus 24 horas, y de qué manera hacerlas rendir. Y si te la pasas toda la vida haciéndole caso y apoyando al de enfrente, sin considerar lo que tú quieres, o necesitas, deja te digo que no estás tomando la mejor decisión con respecto a tu tiempo. ¿Nunca te ha pasado? que estas en friega chambeando, y llega un compañero y te pide ayuda porque está bien atrasado y tiene que entregar su chamba ese día (casualmente tu también) y te dice “¡ay! ándale, no seas mala onda, ayúdame, me van a correr si no termino a tiempo” y ahí vas de buena onda, a  echarle la mano, y todo pasa: el cuate entregó a tiempo, su chamba salió bien, no lo corrieron, pero ¿a que no adivinas quién se quedó a terminar su trabajo?, ¿a que no adivinas a quién le metieron un reporte por no haber terminado a tiempo?, y lo peor del caso ¡¡¡el compañero no se quedó a ayudar!!! Una coachee tenía mucho problema con este tema: ella es una mujer que tiene varias empresas, una asociación civil y ¡bueno! Tiro por viaje la andan invitando a dar conferencias y cursos y asi… y al no saber decir NO pues se le empalmaban las citas, y siempre andaba llegando tarde, y estresada y corriendo y… pero cuando le pregunté qué era lo que le impedía decir “NO”, me dijo “es que ¿qué tal si me dejan de tomar en cuenta?” y le pregunté: “del 0 al 100, qué porcentaje de probabilidad REAL existe de que, efectivamente, pase eso?” y me contestó “pues como un 5%”, “¿o sea que por un 5% de probabilidad estás perdiendo el 95% de tu tranquilidad?” Cuando se dio cuenta de este hecho, de que era muy poco probable que sus miedos se hicieran realidad, empezó a decir que no y ¿qué crees que pasó? ¿crees que la hayan dejado de tomar en cuenta? ¡¡¡Noooooo!!! ¡Al contrario! ¡Sus bonos subieron! Porque tuvo una imagen muchísimo más profesional. Ojo, el secreto es aprender a decirlo con gracia, lindo, sin hacer sentir agredido al otro… (me queda claro que el NO es una respuesta también, pero hay que decirlo bonito)

Si tú tienes temor a decir ese simple monosílabo, detente un momento y piensa: ¿qué te impide decir NO?, ¿estás completamente seguro que eso que te lo impide, va a pasar?, ¿cómo puedes decir “NO” de manera amable?, de eso que te están pidiendo, ¿qué sí quieres hacer?, lo que no quieres hacer, ¿puedes negociarlo? Yo no te estoy diciendo aquí que te conviertas en un rebelde sin causa, porque dice Mafalda “es desperdiciar energías en causas muy pavotas” (a la fecha no sé qué signifique “pavotas” pero algún día lo investigaré), simplemente que tomes en tus manos tu derecho a ejercer plenamente tu libertad a decir “SI” o “NO” … ¡ah! Pero si dices “SI”, también que sea con todo, ¿ok? No vayas a decir SI y al ratito estés refunfuñando que te obligaron, que tú no querías… porque incluso si te ponen una pistola en la cabeza, tienes el poder de elegir conservar tu vida o que te disparen… muy extremo el ejemplo, pero es la neta… Que tus SI o tus NO sean completos, con una gran convicción de eso que TU quieres, independientemente de lo que quieren los otros… Si eventualmente lo que quieres tu coincide con lo que quiere el otro, ¡¡¡QUE PADRE!!! Pero si no… ¡de verdad que no va a pasar nada!, lo único que va a pasar es que vas a sentirte LIBRE.

Si ya estás harto de depender de los demás, si ya estás harto de tener que reajustar agenda porque otro ya dispuso de tu tiempo o requieres con urgencia aprender a gestionar mejor tus palabras, manejar más óptimamente tu tiempo, vivir en equilibrio, lograr todas tus metas y ser más feliz, ¡yo te puedo ayudar! ¿Quieres saber cómo? Da click aqui y charlemos!

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