LA MITAD DE TU JORNADA LABORAL SE TE VA EN PENSAR QUÉ VAS A HACER

¿Sabías que se te va un aproximado de media jornada laboral DIARIA en estar pensando qué vas a hacer ahorita y qué harás después? Esta realidad es igualita para chavos estudiantes, empresarios, colaboradores, amas de casa, y un larguísimo etcétera. Cuando tienes tantas cosas que hacer, que no sabes por dónde empezar, y al final te sientes tan abrumado que mejor te pones a ver videos de gatitos (o memes… o videos de tik tok) para «relajarte y poner orden a tu mente».

Pero ¿cómo lidiar con este gran problema que aqueja a la inmensa mayoría de la humanidad? ¿Cómo hacer para saber con qué empezar, con qué continuar y al final haber terminado todo? ¿Cómo hacer para ser realmente efectivo con tu tiempo? Es muy simple: Planeando.

En mis talleres de Administración del Tiempo y Gestión de la Productividad, hago la siguiente analogía: imagínate a un arquitecto que decida el día de hoy construir una casa, y se vaya a construirla sin planos, asi nomás como se le vaya ocurriendo, “acá voy a poner una ventana”, y los albañiles van construyendo conforme se le va ocurriendo, y al ratito vuelve el arquitecto y les dice: “no, mejor no una ventana, mejor vamos a poner una puerta”, y entonces los albañiles tienen que tirar parte de lo que ya hicieron y reconstruir para hacer la puerta… y el arquitecto otra vez: “no, ¿saben qué? Mejor no…” ¿Te imaginas cómo sería un arquitecto sin planos?

¿Qué opinas? ¿Es más efectivo un arquitecto con planos o sin planos? ¡Pues claro que con planos! ¿cierto? Porque con planos sabe perfectamente qué va a hacer, cómo se hará, dónde, cuánto dinero va a requerir, cuánta gente, cuánto tiempo, etc.

Bueno, pues, así como un arquitecto jamás se lanzaría a construir una casa sin planos, de la misma manera tú tampoco deberías lanzarte a la vida sin tener un plan de acción y en vez de eso irla viviendo, así como se te vaya presentando.

Las personas que no son efectivas, tienen demasiados tiempos muertos (que suelen ser bastante largos) en los que están pensando qué harán en este momento, o no, es que mejor hago primero esto, y van y lo empiezan a hacer, y de repente le viene a la mente que también tienen que hacer esto otro, y entonces dejan a medias lo que estaban haciendo y se lanzan a hacer lo otro que se les acaba de ocurrir (y que, por cierto, también dejan a medias por una tercera ocurrencia y así es todo el día, todos los días). Por eso no son capaces de concluir nada. Por eso pierden mucho tiempo. Por eso al final del día están agotados y sin haber tenido en realidad un resultado.

Un empresario o un jefe que no planifica, tiene colaboradores que están siempre viviendo al borde de los plazos, sujetos a los típicos “esto urge para ayer” y todo el tiempo en estrés porque no hay una claridad de a qué darle prioridad.

Mi especialidad son las personas que tienen gente a su cargo. Y les enseño que es muy importante aprender a manejar su tiempo de la mejor manera porque ellos son doblemente responsables: son responsables del buen uso de su tiempo, pero también del buen uso del tiempo de todos y cada uno de sus colaboradores. Y les enseño a hacer una planificación anual, después mensual, en donde hagan actividades que les permitan llegar a lo que planearon para el año; posteriormente planificaciones semanales, donde incluyan actividades que les van a ayudar a lograr los objetivos del mes (que les ayudarán a lograr los objetivos del año, ¿cierto?) y después, una planificación diaria, con actividades que aportarán para el logro de los objetivos semanales, que aportarán a su vez para los objetivos mensuales, y que a su vez los acercarán a su objetivo anual.

¿Es mucho trabajo? Mmmmmm… al principio si, tomemos en cuenta toda la energía que requieres para integrar un nuevo hábito a tu vida, pero ¿sabes? es mucho menos el tiempo que inviertes en hacer esta planeación que toooodo el tiempo que te llevas en estar viendo videos de gatitos mientras te llega la inspiración divina para ver qué harás primero y qué después.

Te comparto que yo me llevo como un par de horas en hacer mi planeación anual, aproximadamente una hora en mi planeación mensual y más o menos 20 minutos en mi planeación semanal, y cada día son como entre 5 y 10 minutos. Pero con esta planeación yo estoy mucho más enfocada: se con exactitud qué voy a hacer ahorita, qué hago después, qué hago más adelante y en realidad, qué es lo que quiero conseguir con todas esas actividades que estoy planeando hacer. Y tengo aproximadamente un 90% de cumplimiento de mis actividades diarias. (Alguna vez en Clubhouse escuché que la inmensa mayoría de la población no acaba ni con una ¡¡¡tercera parte!!!)

Ahora, haz las cuentas: Vamos a suponer que trabajas 8 horas durante 5 días a la semana (es solo un cálculo, ¿si?), pero si se nos va la mitad de la jornada laboral en “¿qué hago primero?”, entonces estás desperdiciando un aproximado de 1,040 horas al año. Si multiplicas esas 1,040 horas por lo que ganas por hora, creo que hasta la panza se te hará nudo (y de todo el tiempo que desperdician tus colaboradores mejor ni hablamos). Si aprendieras a usar mi sistema de planeación, las horas que le invertirías a planear son aproximadamente 35 horas AL AÑO. ¿Cuánto tiempo y dinero te estarías ahorrando en vez de estar dando vueltas como perrito persiguiendo su cola?

¿Hiciste la cuenta? ¿Se te hizo nudo la panza? Si es así, ¡¡¡ya no pierdas tiempo!!! Agenda una sesión conmigo y veamos cómo puedes integrar el hábito de la productividad y equilibrio a tu vida. Da click aquí y ¡charlemos!

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